La belleza es una de las cuestiones que más nos importan de nuestro ser. Hay muchas cosas que solemos considerar como fundamentales en relación a nuestra existencia. La salud, por ejemplo, es una de ellas. También lo es nuestra preparación y nuestro puesto de trabajo, algo que nos lleva de una manera directa a otro asunto, el del dinero. Y también podríamos hablar del amor, que es algo que, por mucho que lo neguemos, nos interesa y bastante. Sin embargo, hay algo de lo que no podemos escaparnos: la belleza propia. Nos interesa ser atractivos y atractivas delante de todo el mundo porque sabemos que esa es la llave precisamente para disfrutar del amor.
El problema es que muchas personas nos obsesionamos con la belleza propia porque no nos vemos todo lo guapos y guapas que nos gustaría. Y esto es algo básico desde el punto de vista psicológico porque estamos hablando de un asunto que va a afectar de una manera directa a nuestra autoestima. Cuando somos conscientes de que nuestra imagen física destaca en un determinado círculo, tenemos la confianza necesaria como para poder ser nosotros o nosotras mismas, sin miedo a nada. Pero, cuando la situación es la contraria, lo cierto es que nuestra autoestima puede caerse por los suelos. Y eso puede traer horribles consecuencias a causa de una mala salud mental.
Este tipo de problemas les sucede a más gente de la que nos podíamos esperar. A mucha gente le preocupa todo lo que tiene que ver con su imagen y, si ve que no llama la atención lo suficiente, suele tener esos problemas de autoestima de los que hablábamos e incluso entrar en una depresión de la que suele ser difícil salir si no se cuenta con una ayuda profesional bastante potente. Desde luego, al ser este un tema muy ligado al del amor, hay que tratarlo de una manera especial y sabiendo una cosa por encima de todas: lo más importante es sentirnos bien con nosotros mismos. Mucho más que hacer sentir bien a la gente que nos pueda llegar a rodear.
Veamos las estadísticas: según lo que apunta una noticia publicada en la página web del diario Abc, solo el 15% de las españolas se define como guapa. Se trata de un porcentaje bastante triste y que pone de manifiesto otra cosa: que las mujeres son más susceptibles de padecer problemas como de los que estamos hablando y que los hombres, aunque no todos, somos más «pasotas» en este sentido. Y es que hay otro dato que revela que 7 de cada 10 mujeres cree que ser bella tiene una alta relevancia en la vida y, por si fuera poco, el 60% de las féminas se autopresiona para estar bella porque piensa que le abre puertas.
No es positivo que las cifras de las que estábamos hablando en el párrafo anterior gobiernen nuestras vidas. Por tanto, debemos hacer todo lo que esté en nuestra mano para evitarlo. Intentar ser atractivo o atractiva es algo que nos genera mucha presión a nosotros y nosotras mismas a lo largo de la vida. Y eso nos hace padecer problemas como la ansiedad o el estrés. Pero es que la situación puede ser bastante peor porque, si no conseguimos nuestro objetivo, el riesgo de la depresión va a quedar ahí y no se va a despegar de nuestro lado. Si ya hemos padecido estrés o ansiedad y después la depresión se une a nuestro estado de ánimo, tenemos un problema de calado.
Es un patrón que se repite y que haríamos bien en mantener a buen recaudo. Pero claro, en muchas ocasiones, no nos damos cuenta de todo lo que podemos llegar a sufrir por este tema hasta que ya estamos sufriendo. Solo aquellas personas que son conscientes de cómo puede funcionar el proceso a largo plazo son capaces de ponerle freno a su sufrimiento de antemano. Pero, claro, esta no es la situación habitual de las personas que se encuentran en una situación como de la que estamos hablando. De hecho, es muy difícil encontrarse con alguien que sea capaz de analizar esta situación con mucho tiempo de antemano.
Somos demasiado críticos con nosotros y nosotras mismas
Esta es una realidad como la copa de un pino. Ya lo dice una noticia publicada en El Confidencial y que apunta que nos vemos menos atractivos de lo que somos. Ni que decir tiene que está bien ser críticos en algunos aspectos de nuestra vida, pero lo que está claro es que lo somos demasiado y que no hay razón para serlo tanto. La belleza es un campo que nos preocupa muchísimo, pero debemos gestionar correctamente y sin problemas todo lo que tiene que ver con esto porque si no el tema nos puede sobrepasar. Son muchas las personas a las que les ha pasado precisamente eso.
Cuando entramos en un bucle como ese, salir es especialmente complicado. Y lo peor de todo es que hay mucha gente que se encuentra tan mal en lo que respecta a su autoestima que ni siquiera se centra en pedir ayuda a un profesional. Tampoco se suele hacer a las personas que tenemos al lado. Nos da tanta vergüenza a veces sentirnos tan mal en el plano de la belleza que ni siquiera queremos compartir nuestras impresiones con las personas de nuestro círculo más íntimo. Y la verdad es que esa es la manera en la que poco a poco nos vamos hundiendo más y más. Es una pena, pero es lo que suele pasar en estos casos.
Además, en este tipo de situaciones caemos todos y todas. No importa que seamos hombres o mujeres. Y ojo, por seguir hablando de distintos tipos de públicos, os diremos que hay cada vez más gente joven que se encuentra en una situación como la que venimos describiendo. El hecho de que las redes sociales estén teniendo tanta importancia en la vida de las personas está haciendo posible que queramos parecer mucho más bellas y bellos que antes, porque es lo que nos han vendido que tenemos que hacer para obtener la felicidad. Y la verdad es que no tiene porqué ser así.
Ponerse en manos de profesionales es necesario en estos casos
Tenemos que ser conscientes de que, cuando el hecho de no vernos tan guapos y guapas como nos gustaría empieza a tener un espacio central en nuestra cabeza, necesitamos de la ayuda de gente que esté acostumbrada a lidiar con este tipo de cosas. Los amigos de Psiquiatra Dr. Hernández, que se centran no solo en la resolución de los problemas a corto plazo sino también en contribuir a una mejoría duradera en el tiempo, nos han indicado que los principales trastornos que genera el hecho de no sentirse bellos o bellas son los de ansiedad, los trastornos afectivos e incluso los que tienen que ver con la conducta alimentaria.
Ni que decir tiene que cualquiera de ellos presenta peligros que es mejor que tengamos en cuenta y que debemos evitar a toda costa. Los de ansiedad nos generan un estado de tensión permanente que no es bueno para nuestro cuerpo tampoco. Los trastornos afectivos afectan sobre todo desde un plano mental y qué vamos a decir de los que están relacionados con la conducta alimentaria, que pueden traducirse en anorexia o bulimia, que son dos palabras que nos producen bastante tristeza y tensión. Desde luego, da bastante miedo ver todo lo que puede llegar a provocar el no vernos lo suficientemente bien delante del espejo. Pero tampoco podemos ocultar la realidad y esconder algo que se repite en el interior de nuestras fronteras y que genera verdaderos problemas de salud.
Tenemos que reconocer que estamos hablando de problemas que se pueden seguir produciendo de cara al futuro y con los que vamos a tener que seguir lidiando en los próximos años. Es inevitable pensar que vaya a seguir habiendo gente que se encuentre en situaciones como de las que estamos hablando y es mejor que nos preparemos para ello y que en cada ciudad y pueblo haya un especialista en combatir este tipo de cosas de una manera profesional. La dependencia que tenemos de la sociedad de la imagen en la que vivimos es lo que nos hace pensar de este modo, aunque sepamos que no es la visión más optimista del mundo.
En lo que debemos trabajar (o, al menos, en lo que podemos hacerlo) es en la sanación de problemas de este tipo. No podemos evitar que esa dependencia de la sociedad de la imagen continúe siendo tan real como la vida misma, pero desde luego hay cosas que podemos hacer para que las personas no tengan que llegar hasta extremos que no benefician ni a su salud física ni por supuesto a la mental. Es responsabilidad de todos y todas mantener a estas personas a salvo para que nada ni nadie les pueda arrebatar lo más preciado: las ganas de vivir y la felicidad.


